Museo Francisco Sobrino - Colección permanente


El discurso expositivo de la colección permanente se ha planteado con un criterio cronológico que da comienzo en 1959, año en el que Sobrino se instala en París con su amigo Julio Le Parc, y concluye con sus últimas creaciones realizadas en Guadalajara a finales de siglo.

De esta etapa inicial se exhiben varios gouaches sobre cartón, titulados por el autor Problème dans le plan (Problema en el plano), en los que se documenta la labor desarrollada con formas geométricas sencillas y repetitivas, y se observa el efecto óptico de movimiento virtual e ilusorio que generan los ritmos aleatorios y las sucesiones progresivas.

En 1960, Sobrino y Le Parc, fundan el Groupe de Recherche d'Art Visuel (Grupo de Investigación del Arte Visual) GRAV, junto con otros artistas preocupados por la renovación del lenguaje y por la utilidad de las artes plásticas en la sociedad de ese momento. No cabe duda que los debates surgidos en el seno del GRAV abren en nuestro artista otras sendas de creación, incluida la conquista de las tres dimensiones.

Entonces, Sobrino ejecuta sus primeros relieves y esculturas con materiales derivados del petróleo. Así, convertirá sus tramas cromáticas en Relieves de exiguo desarrollo, superponiendo placas de metacrilato de distintas dimensiones para conformar niveles progresivos decrecientes en tamaño y en color, o, también, confeccionando Laberintos en rotación. Y transformará las cuadrículas monocromas -tipo "Hermann"- en estructuras tridimensionales construidas con tiras de plexiglás monocromo transparente, oradas o no, dispuestas en múltiples combinaciones. En sala podemos disfrutar de algunas de estas obras, y, en particular, de la columna Interferencias Cuadradas - Cam.

A partir de 1964 introduce en su taller el acero pulido o el aluminio para abordar nuevas creaciones, Estructura Permutacional. La incorporación de este material supone una conquista plástica que multiplica las posibilidades que brinda la luz al incidir sobre la superficie reflectante, y convierte a la escultura en una obra expansiva de carácter centrípeto que obliga al espectador a desplazarse en torno a ella y a descubrir el objeto artístico en constante mutación.

Con esas piezas reflectantes Sobrino logra la participación activa del sujeto, pero no con el grado de complicidad que él pretendía; había que dar un paso más por la senda del cinetismo, e incorporar a sus obras los necesarios recursos mecánicos, como podemos comprobar en Lupa-Luz-Color. Dentro de este contexto debemos situar Espacio Vivo-Ambiente Natural, una creación suya para la instalación confeccionada en 1966 por el GRAV para la muestra Kunst Licht Kunst en el Stedelijk van Abbemuseum de Eindhoven, y que se recreó bajo su dirección en el Teatro Buero Vallejo de Guadalajara en 2006.

En 1970 realizaría Juego de ajedrez, un primer ejercicio en el que sólo recurre a la alternancia de metacrilatos blancos y negros, y que será el exponente de una prometedora línea de investigación. En esta nueva orientación tendrán su origen las columnas tituladas Desplazamiento Inestable, en sus múltiples variantes de alzado y planta, y en la alternancia o agrupación de las placas y planchas de material, tanto en disposición horizontal como en vertical. De la rotación helicoidal de éstos surgirán otras piezas de orden salomónico, Torsiones, Torsiones Opuestas, Relaciones, y Columnas Agujas.

A lo largo de los ochenta el análisis de formas con progresiones de figuras geométricas sencillas le conducirá otra vez al plano, a confeccionar piezas de desarrollo vertical, Relieves Blanco-Negro, en los que logra un movimiento ondulante, bidireccional y continuo; o, en otros casos, sugerir en fantasía óptica voluminosos cubos en superposición inestable. Pero quizás, su mayor éxito sean sus monocromos Blanco sobre Blanco, en los que con los mínimos recursos alcanza los mayores efectos plásticos.

Una vez fijada su residencia en Guadalajara, Sobrino se reencontrará con la luz solar y retomará los ejercicios sobre sus múltiples efectos. De estos experimentos nacerán las esculturas Fuente de Luz, unas sencillas composiciones en las que yuxtapone varias placas de metacrilato transparente sobre una basa especular en la que se genera una realidad virtual que multiplica el volumen y el cromatismo de la pieza.

Sin abandonar esta problemática, afrontará otras composiciones de estudio: collages con tiras de tela y de papel, acrílicos sobre lienzo, o relieves en cartón, con las que sigue escudriñando en las progresiones del color, las relaciones geométricas, y los efectos ópticos consecuentes. El museo cuenta en su colección con algunas obras de este período: Desplazamiento Sistemático Línea-Color, Progresión-Sistematización Línea-Color, Vitral, o los titulados Blanco Negro Color - NBC.


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Museo Sobrino
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