Programa de la Semana Santa de 2013

Saluda del Obispo † Atilano Rodríguez. Obispo de Sigüenza-Guadalajara. Las celebraciones de la Semana Santa hemos de situarlas este año en el marco del “Año de la Fe”, al que nos ha convocado el Papa Benedicto XVI. Para quien no tiene fe, tanto las celebraciones litúrgicas de la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, como los recorridos procesionales por las calles de nuestros pueblos y c i udades pueden queda r se en s imp l es manifestaciones artísticas o en la representación de unas tradiciones populares. Los cristianos, los que confesamos en el Credo que Cristo ha muerto y resucitado por nosotros y por la salvación del mundo, estamos convocados a vivir estos misterios en comunión con los sentimientos y padecimientos del Señor, acogiendo su Palabra y prestando gozosa obediencia a su revelación. Los ojos del creyente tienen que ser capaces de ver más allá de lo que nos ofrecen los sentidos. Por eso, en las distintas celebraciones litúrgicas y procesionales podemos experimentar la presencia del Señor, que camina con nosotros, nos regala su amor infinito y nos invita a vivir con esperanza enmedio de las dificultades de cada día. Desde esta experiencia de la presencia de Dios en el corazón de cada ser humano y en el corazón del mundo, todos podremos ser portadores de un conjunto de valores, como pueden ser el amor, el servicio, la solidaridad y el respeto a la dignidad de cada ser humano. Estos valores, tan necesarios para la convivencia social y para la construcción de unmundomás solidario y fraterno, con frecuencia, no están demoda ni coinciden con los criterios de la cultura actual. En nuestros días, todos podemos constatar que una visión de Dios, como el gran ausente del mundo y de la vida de las personas, está llevando a muchos hermanos a sustituirlo por los ídolos, que como nos dice la Sagrada Escritura son “seres de polvo y paja, que tienen boca y no hablan, ojos y no ven, oídos y no oyen”. Estos ídolos, fabricados al gusto y a la medida de cada consumidor, nunca podrán ofrecer al ser humano horizonte de sentido ni esperanza de salvación. Ante esta realidad, en la que todos estamos inmersos, deberíamos preguntarnos por los contenidos de nuestra fe y por la madurez de la misma. ¿Buscamos momentos de relación con el Señor, que sale constantemente a nuestro encuentro para revelarnos su amor y misericordia? ¿Encontramos a Jesús en la celebración de los sacramentos, especialmente en la Eucaristía, donde está realmente presente y cercano, hasta entregarse como bebida para saciar nuestra sed y como alimento para el camino? Al agradecer el sacrificio, la colaboración y la entrega generosa de los miembros de las Cofradías y Hermandades en la organización de los actos litúrgicos y procesionales de la Semana Santo, quiero invitar a todos los cristianos de la diócesis a entrar con fe en el profundo sentido de cada una de las celebraciones, contemplando al Señor que, siendo de condición divina, adopta la condición de esclavo y se rebaja hasta lamuerte de cruz por nosotros y por la salvación del mundo.

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